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INAUCO, n° 52-53-54, Madrid, 2008.

Parte II

La Constitución boliviana y sus desafíos

6. Los imaginarios en juego

Dominique Temple | 2008

Importa, sin embargo, hacer frente no sólo al peligro que representa el imperialismo capitalista, sino también a aquel que puede constituir el imaginario tradicional. Que la individuación sea el resultado incontestable de la reciprocidad generalizada, que no puede ser confundido con el interés privado, en el que se funda la economía capitalista, no tiene que hacernos olvidar que si no comprendemos las estructuras de producción de los valores humanos en términos racionales, las comunidades tendrán que verse limitados por la eficiencia de los valores enseñados por la tradición y expresados en imaginarios particulares y anticuados. El imaginario de cada uno impone entonces su marco a la Ley, y la Ley misma se impone ciegamente. Ahora bien, sabemos que la Ley es distinta según el sistema de reciprocidad escogido. La Ley del sistema de Redistribución no es la misma que la Ley constituida a partir del Mercado de reciprocidad.

Jacqueline Michaux llama la atención sobre este problema del Imaginario :

« Pienso también que los tres niveles “lo real, lo imaginario, lo simbólico” tales como se plantean en la teoría de la reciprocidad son muy útiles para la comprensión de la reciprocidad, y del análisis social en general. Los aymaras (jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, urbanos y rurales, etc.) tienden a encerrarse en un imaginario que provee mucha satisfacción inmediata, porque exacerba sentimientos de pertenencia y de cohesión cultural, regional, local, comunitaria, grupal, familial, etc. y permite sentirse fuertes, porque únicos. Cuestionar este imaginario, o por lo menos empezar a nombrarlo como tal, se vuelve una amenaza para el grupo y genera a menudo una actitud de duda, incluso de rechazo. Ahora bien, complacerse en su imaginario constituye a veces un obstáculo para el análisis y para generar una reflexión más fértil (y científica). Aquí, esta supremacía del imaginario se redobla con una actitud cada vez más fetichista de lo espiritual : se espera de los ritos que sirvan intereses personales (materiales, como la obtención de una casa, un camión, un pasaje de avión…) más bien que permitan la puesta en escena y la recreación de la reciprocidad de origen, o al menos una llamada de atención sobre la importancia de las relaciones de reciprocidad en la sociedad. Por lo tanto, me parece por supuesto importante trabajar en niveles “altos” de incidencia (gobiernos, organismos internacionales, etc.) pero también a nivel local (comunidades, municipios, etc.) porque sino la teoría de la reciprocidad corre el riesgo de ser vivida como una imposición y una nueva inquisición, al cuestionar la omnipotencia del imaginario »  [1].

Lógica y civilización

¿Cómo ir más allá del Imaginario para llegar a lo Simbólico y sobrepasar los particularismos mediante una expresión de alcance universal ? He aquí para todos los pueblos del mundo un desafío a afrontar. ¿No será que los occidentales se han apropiado de la Razón y la han enfeudado a la lógica de identidad que les es familiar ? La mundialización capitalista ¿no impondría entonces el carácter de esta lógica parcial a todos los acontecimientos humanos como si eran todos de naturaleza física ? Utilizan una sola lógica, la lógica clásica llamada “de identidad” para dar cuenta de todas percepciones y comunicar todas representaciones, pero, he aquí, que los eventos que aprehendemos no obedecen forzosamente a esta lógica de identidad ¡Por otro lado, las sociedades no occidentales del Tercer Mundo, que Occidente pretende dominar, no expresan la misma preferencia por esta lógica !

El resultado, tal vez el más importante del debate democrático inaugurado por la revolución boliviana y la Constituyente, sea de haber puesto en escena la emergencia de dos interpretaciones de la historia. La segunda, empezando a formular sus categorías de manera filosófica y traduciéndolas de manera racional mientras que hasta la hora era escondida a tras de un imaginaria particular y no comunicable. La dificultad que hay que superar es que estas categorías no sólo son distintas, sino también antagonistas de las categorías occidentales !

Desde luego, todo el mundo puede acudir a las dos modalidades de la función simbólica así puestas en competencia ; pero si los unos eligen la una, exclusivamente, llegan a desvalorizar la otra y viceversa, y la incomprensión se instala entre las dos partes. La hora ha llegado, sin embargo, para que se instaure un diálogo entre civilizaciones, el diálogo que fue rechazado por los occidentales desde el comienzo.

Sin duda, debemos a Javier Medina el haber aportado al debate constituyente las categorías lógicas y filosóficas que son necesarias para que cada uno pueda entender al otro, y de haber demostrado que la civilización india utilizaba a veces preferentemente las categorías de la Palabra de Unión  [2].

Pone también en evidencia una dificultad inherente a esta modalidad de la función simbólica. La Palabra de Unión no separa la potencia afectiva, nacida de una relación de reciprocidad (que ésta sea el sentimiento de justicia, el sentimiento de responsabilidad, el sentimiento de amistad, etc.) de la forma lógica que caracteriza su expresión. Por lo tanto, la Palabra de Unión expresa todo sentimiento en una forma única : son sentimientos contrarios que se encuentran así llevados a la unidad (y no sólo sensaciones o sentimientos, sino también sus símbolos o sus imágenes). “Todo está en todo”, tal es la consigna.

Las ventajas de esta perspectiva son, sin embargo, considerables : restablece el equilibrio entre el humano y la naturaleza, en el momento justo en el cual la economía occidental pone en peligro al planeta. He aquí posiblemente la razón por la cual la ecología encontró en la indianidad un aliado que le permitió marcar con su sello a la Constitución, a tal punto que podemos decir que la Constitución boliviana es la primera constitución ecológica del mundo.

Otra ventaja : la promoción de algunos valores – como la solidaridad – propios de las estructuras de reciprocidad colectiva (compartir entre otros), justo cuando el sistema capitalista alcanza una dimensión planetaria que suscita una respuesta planetaria. El acuerdo (de hecho, si no formal) entre la corriente marxista y la indianidad tiene como fondo teórico la solidaridad universal y no así la lucha de clases, pero esto es entendible sólo si se establece una equivalencia de categorías entre la lucha de clases y la convivialidad gracias al principio de complementariedad antagonista.

Sin embargo, no cabe duda que se trata de una dificultad : la unidad de la totalidad en la cual está focalizada la Palabra de Unión es una dinámica de poder que encierra los valores afectivos de las relaciones de reciprocidad en beneficio de su finalidad propia… ¡y el peligro es evidente !

Pour citer ce texte :

Dominique Temple, "6. Los imaginarios en juego", La Constitución boliviana y sus desafíos, 2008, http://dominique.temple.free.fr/reciprocite.php, (consulté le 18 novembre 2017).

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Notes

[1] MICHAUX, Jacqueline. Texto preparatorio del Primer Congreso de la Reciprocidad (La Paz) e interrumpido por la masacre 12 de febrero de 2003.

[2] Cf. MEDINA, Javier.
- Suma Qamaña : Por una convivialidad postindustria, La Paz : Garza Azul, 2006 ;
- Diarquía. Nuevo paradigma, diálogo de civilizaciones y Asamblea Constituyente, La Paz : Garza Azul, 2006 ;
- ¿Qué Bolivia es posible y deseable ? Repensar lo local desde lo global, La Paz : Garza Azul, (segunda edición) 2006.