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Huerrquen Admapu, Temuco, Chile, 1986. 2da ed. Estructura comunitaria y reciprocidad, La Paz, Hisbol-Chitakolla, 1989. Reed. Teoría de la reciprocidad, La Paz, Padep-gtz, 2003.

3. Estructura comunitaria y reciprocidad

Estructura comunitaria y reciprocidad

Dominique TEMPLE | 1986

El principio de lo contradictorio

En una comunidad originaria, lo que me parece fundamental es lo que se podría llamar el « principio de lo contradictorio », principio de la auto revelación del hombre à sí mismo, principio de la revelación del hombre como ser superior a su identidad biológica.

Las primeras estructuras sociales humanas han debido permitir un equilibrio entre Diferencia e Identidad, un equilibrio entre estos dos tipos de fuerzas antagónicas : fuerzas de heterogeneización y fuerzas de homogeneización, de alianza y de hostilidad, de unificación y de exclusión. Es este equilibrio contradictorio  (lire la définition) el que nos parece permitir un reconocimiento del hombre por el hombre como ser superior a su identidad biológica.

Quizás se pueda dar una razón lógica de la necesidad de tal principio de lo contradictorio  (lire la définition)  : si cada uno se reconociera como hombre en la parte del otro que es idéntica a sí mismo, las sociedades estarían constituidas por individuos similares o reducidos a un modelo único e inmutable. Por otra parte, si se reconocieran por ser sólo diferentes unos de otros, los hombres serían extranjeros entre sí para siempre y hasta enemigos.

La antropología clásica ha observado que las comunidades originarias estaban sistemáticamente estructuradas por dualidades : sin embargo, ha limitado su interpretación al juego de dos unidades A y B. Según esta interpretación, cada una, para adquirir lo que le falta, desarrolla con la otra, estructuras sociales simétricas : las organizaciones dualistas  (lire la définition) .

Sin embargo, algunos antropólogos observan que en estas organizaciones dualistas hay siempre simetría de relaciones de hostilidad, casi de la misma importancia que la simetría de relaciones de alianza. Pero pocos llegan a la observación que es el equilibrio mismo de la relación de identidad y diferencia, de unión y de exclusión, la que constituye la base existencial del ser social humano.

Sin embargo, al principio de las comunidades originarias, ya se puede averiguar que la unión biológica entre hombre y mujer está siempre unida a una relación de hostilidad o de exclusión recíproca entre las familias de unos y otros. Tal hostilidad no es gratuita sino necesaria para constituir el equilibrio contradictorio entre la unión y el exclusión que es, según nuestra opinión, la sede de la revelación de la humanidad para todos.

Por tanto, las entidades individuales A y B no organizan libremente la sociedad, al contrario, dependen de una relación fundamental ambivalente : es el equilibrio contradictorio el que les fija su lugar y su papel. Una vez más puntualizamos que A y B se disponen en función de un equilibrio entre estos dos dinamismos : fuerzas de unión y fuerzas de exclusión, y que la conciencia-de-ser tiene su principio en la resultante intermedia de estas fuerzas.

A propósito de eso, la antropología no se aventura mucho, quizás por el hecho de ser tributaria de la lógica científica del siglo XIX, ella misma heredera de la lógica del « Tercero excluido » aristotélica según el cual la realidad de un hecho « contradictorio » está fuera de toda posibilidad de existir : por esta lógica  (lire la définition) , el ser tiene que ser reducido a un principio no-contradictorio, la identidad de A, de B, etc. Al contrario, pensamos que el ser fue, en los primeros tiempos, indiviso y compartido por los que participaban de relaciones contradictorias.

Las dos Palabras

Figura 1
Figura 1

Se sabe que la expresión concreta de esa conciencia de ser pasa por la palabra, y en esto surge probablemente el primer drama de la humanidad porque la palabra, actualización concreta del ser, es esencialmente no contradictoria. El hombre se enfrenta con un enigma.

Consiste en saber cómo lo contradictorio (el ser mismo) puede expresarse por algo no-contradictorio (el significante de la palabra) o, de una manera más general, cómo el hombre puede ser la sede de un hecho contradictorio y un hecho no-contradictorio a la vez.

Dicho enigma puede ser parcialmente esclarecido por la encarnación de la conciencia-de-ser en una palabra única o dos palabras opuestas y complementarias. La primera solución expresa la conciencia-de-ser por lo que se puede llamar el centro o la unidad de lo contradictorio : es una palabra ambivalente en donde la contradicción es máxima, por eso la llamamos Palabra de contradicción, mientras que la segunda expresa la conciencia-de-ser por la dualidad de sus polos complementarios. A ésta palabra la llamamos Palabra de complementariedad [1]. Esta última Palabra es necesariamente dual, se traduce con dos términos, en el comienzo por lo menos. Esta última es la que daría origen al principio de oposición  (lire la définition) que según Lévi-Strauss sería el principio de la lógica clasificatoria indígena y, por lo tanto, del principio dualista. La otra daría lugar al principio religioso, del cual se ha preocupado poco la ciencia antropológica.

Se necesita llamar la atención sobre el hecho que la Palabra de contradicción no traduce la unión de las fuerzas de alianza sino que significa la unión de las fuerzas de alianza con las fuerzas de hostilidad, y que la Palabra de complementariedad no significa la oposición de las fuerzas de hostilidad sino la oposición complementaria de la hostilidad con la alianza. Se puede ilustrar el tema con el esquema siguiente :

Figura 2
Figura 2

Para asegurar la relación de hostilidad, se necesita que la esposa del hombre pertenezca a una familia enemiga, la cual será representada por su hermano. La generalización de esta relación conduce a una simetría que comprende, por lo mínimo, cuatro elementos : dos hombres enemigos, cada uno tomando por esposa a la hermana del otro. Esta condición es fundamental para la institución de la conciencia de un ser social. Esta realizada plenamente por la relación matrimonial exogámica.

La función simbólica

Tanto una como otra de estas dos Palabras  (lire la définition) de origen se fundamentan en la obligación, para la conciencia, de alienarse en el significante material. Por tanto, el enigma no puede ser totalmente solucionado por las dos Palabras, porque la conciencia-de-ser no puede actualizarse de manera conjunta por significantes opuestos ; tiene que utilizar alternativamente cada uno pero sin petrificarse, sin identificarse con él, resultando ello en una llamada al otro, lo que fundamenta la función simbólica  (lire la définition) del lenguaje como una estructura cuyo significado profundo está siempre parcialmente ausente.

Aquí se tiene que insistir sobre el hecho de que existen lógicamente dos soluciones a la traducción del ser por la palabra. Cada una de estas actualizaciones fundamenta la función simbólica, porque cada una es, por un lado, una alienación relativa del ser humano en una realidad material, pero es por otro lado, una revelación parcial del ser de uno a otro. Una puede dominar a la otra, sin embargo, queda necesariamente dialécticamente ligada a la otra para expresar la totalidad del ser.

Según esta tesis, el principio religioso, tanto como el principio dualista, dependen de una condición previa : la infraestructura de la conciencia de ser, el « principio de lo contradictorio ». Aunque sea silencioso por su mismo, por ello mismo, ignorado, sostiene las Palabras de contradicción y de complementariedad, y luego las organizaciones dualistas o religiosas. Aunque las organizaciones dualistas y las organizaciones religiosas puedan parecer dominantes, en este caso, la relación contradictoria sigue siendo en el fondo la condición de la humanidad, pero sumida en el inconsciente. ¡Es hora de reconocerla !

Las estructuras de simetría contradictoria

Tenemos que observar ahora que un equilibrio contradictorio entre las fuerzas de heterogeneización y de homogeneización no se reduce a situaciones efímeras que sólo generarían relámpagos de humanidad ; tampoco permanece estático, inmóvil, reduciendo el espacio de la revelación, o de comprensión recíproca, a una conciencia que sería inerte. Este equilibrio contradictorio tiene que ser reproducido de una manera permanente. Su reproducción más económica en el espacio origina evidentemente las estructuras de simetría.

En las sociedades arcaicas, por ejemplo, el hombre que toma a su mujer en el campo enemigo tiene también una hermana que llega a ser la esposa de un hombre enemigo. La simetría es la condición de generalización de las relaciones contradictorias. Esta relación se produce de la misma manera en el tiempo. La simetría en el tiempo invierte el equilibrio de las simetrías espaciales en una dinámica de alternancia. En consecuencia, para definir una estructura comunitaria originaria se necesitan dos simetrías, una espacial que explica la posición de los individuos unos frente a otros, y otra temporal que explica la alternancia de posición de unos y otros.

La Palabra de contradicción traduce el sentido de estas cuatro dimensiones en un termino único, mientras que la Palabra de complementariedad necesita cuatro términos. Esta representación cuadripartita puede ser « fetichizada » en una ideología, la cual puede llegar a ser operacional e imponer su orden a la naturaleza ; entonces se hablará en un principio cuadripartito (cuadrático) como se habla en un principio dualista… ¡ideologías que se reconocen bien en las interpretaciones de la ciencia occidental ! Sin embargo, tendremos que considerar la ideología como un fenómeno secundario. La sociedad tiene la conciencia, aunque ésta pueda ser silenciosa o afectiva, de las condiciones estructurales de su existencia ; llamaremos a todas las estructuras simétricas, ordenadas a la existencia de relaciones contradictorias, estructuras de simetría contradictoria  (lire la définition) .

Subrayamos que el principio de oposición que conduce a las organizaciones dualistas no tiene el mismo sentido lógico que el principio de lo contradictorio. El principio de oposición permite la interpretación de la realidad a partir de una lógica de no-contradicción, y en la medida en que corresponde a una representación indígena, su uso exclusivo deja generalmente a la sombra el otro principio de representación con el cual está necesariamente asociado y que corresponde a la Palabra de contradicción que conduce al principio religioso.

Las estructuras de simetría contradictoria, para perdurar, conducen a someter las condiciones de vida a su ley. De aquí la importancia de las representaciones religiosas, dualistas y cuadripartitas. Sin embargo, son las estructuras de simetría contradictoria las que, en último análisis, ordenan las condiciones de la vida cotidiana. Los mismos víveres están ordenados ya sea según un principio de complementariedad, es la reciprocidad de dones, ya sea en función de un principio de reparto centralizado, vale decir el principio de redistribución.

Estos dos principios económicos son tributarios del principio de lo contradictorio según el cual uno dependerá del otro con arreglo a lo que estará ofreciendo al otro, pero la exigencia máxima del ser es la ofrenda total. En efecto, si el don es total, si la ofrenda es absoluta, se genera inmediatamente una privación total y una dependencia absoluta del otro. A la gratuidad del don se añade entonces la necesidad de recibir o de coger. Este equilibrio traduce al ser humano en términos de vida económica.

Ofrenda y privación son dos fuerzas antagonistas que crean un equilibrio donde pueden inscribirse varias capacidades del hombre. El ser puede nombrarse aquí a través de lo imaginario que refleja estas capacidades o condiciones de vida : cazador, agricultor, guerrero…

Pero este equilibrio entre dar y coger puede tener tres evoluciones posibles, ya sea que la abundancia predomine, y en este caso las estructuras de simetría son caracterizadas por la simetría de dones, ya sea que al contrario la necesidad domine, y las estructuras de simetría son caracterizadas por la simetría de « raptos » y « venganzas » ; o sea, que el equilibrio se reproduce al más alto nivel. La primera alternativa inaugura las evoluciones de la reciprocidad positiva y negativa.

Reciprocidad positiva y negativa

El principio de reciprocidad positiva

En este caso, cuanto más da uno, más participa de la génesis del ser. Entonces el hombre se nombra como un ser para el don y, con el aumento de éste, el nombre deviene en renombre, lo cual es imagen de la riqueza material que se da, que se traduce por el prestigio. En las comunidades de reciprocidad, donde la ley del don es generalizada, se reconoce el prestigio como la representación de la redistribución, es decir, como el poder del hombre.

Aquí aparece un nuevo principio característico de la reciprocidad positiva  (lire la définition) . El renombre es proporcional al don, a la redistribución, y la palabra lo traduce en poder ideológico. Se puede decir lo mismo al revés : no dar o acumular es perder su renombre, perder la cara y caer en un estatuto infra-humano. Esa es la justificación de la servidumbre en el “derecho” de las sociedades de reciprocidad.

Si se produce una competencia de dones entre centros económicos diferentes, llegamos al potlatch. Si la supremacía de uno de ellos sobre los otros no puede ser superada por varias combinaciones de alianzas, esta supremacía establece entonces una jerarquía de rango y finalmente una estructura piramidal de reciprocidad vertical.

Estos datos pueden resumirse en esta fórmula : « cuando más doy, más soy », que es lo contrario del refrán español « tanto valgo, cuanto tengo ».

Se observa, en principio, que la competencia por el poder de prestigio conduce a la súper-producción y a la abundancia ; la cual genera la diferenciación del trabajo y la invención de estatutos artesanales más o menos dependientes o serviles, tales como los tejedores o herreros, etc. Los propios jefes redistribuyen servicios políticos, administrativos, guerreros, religiosos que aseguran la paz y el orden público, la complementariedad y la regulación de las redistribuciones así como la reproducción del orden social de tal manera que los estatutos más primitivos siguen asegurando las materias primas o los víveres necesarios a la vida material y económica de la sociedad entera. Es cierto que, si los poderosos carecen de lo que necesitan, tanto para su consumo como para satisfacer sus obligaciones de redistribución, van a exigir de sus inferiores una participación más importante, lo que convierte la reciprocidad en tributo o trabajo forzado.

El principio de reciprocidad negativa

Imaginémonos una situación de necesidad generalizada, por ejemplo la tierra no permite la subsistencia para una población demasiado numerosa. El hombre necesita más de lo que puede ofrecer ; llega a ser enemigo del otro. Coger supera a dar. El rapto de la mujer se sustituye a la alianza matrimonial, la matanza a la invitación. Lo que aparece en esta situación es la imposibilidad de una relación simétrica positiva, pero, la relación contradictoria por la cual el hombre puede reconocerse es tan fundamental que matanzas, robos, raptos, en tanto fuerzas de hostilidad se equilibran con una fuerza de identidad antagónica constituida por la proximidad de las alianzas más tensas, es decir que oponen los propios hermanos o familiares de parentesco inmediato, como enseña el mito de Caín, dando lugar a sociedades muy reducidas y fragmentadas. Las relaciones de simetría entre estas fuerzas antagónicas de alianza y guerra es lo que sigue estructurando la sociedad.

Relaciones de reciprocidad positiva y negativa

Los dos mecanismos de reciprocidad positiva y negativa pueden ser actualizados cada uno por ambas partes dentro de ciertos límites. Este define islas de reciprocidad positiva dentro de una red de reciprocidad negativa  (lire la définition) . Un análisis más detallado mostraría que el poder de la palabra viene a ser el poder de la magia positiva o negativa según traduzca la reciprocidad positiva o negativa.

En el sistema de reciprocidad positiva, la alianza, la generosidad, el don definen el bien ; el mal está en los valores de la reciprocidad negativa. En un sistema de reciprocidad negativa, las cosas están al revés. En las sociedades donde la reciprocidad positiva y la reciprocidad negativa tienen un papel de importancia casi igual, una y otra tienen campos propios de actuación en los que las definiciones del bien y del mal son antagónicas.

Si el principio religioso no es dominante, hay dualidad de competencias y de referencias simbólicas : el jefe y el hechicero. En este caso, se recurre a un sistema de valores o a otro, según las condiciones : son, en definitiva, condiciones de vida concretas y materiales que obligan a recurrir a uno u a otro.

Ahora bien, el hombre domina cada vez más la naturaleza y modifica con su trabajo y la tecnología su modo de existencia en favor de las condiciones de la reciprocidad positiva. La noción de bien de la reciprocidad positiva triunfa sobre la noción de bien de la reciprocidad negativa, como en la mitología de las tribus hebraicas el linaje de Abel sobre el linaje de Caín. Y se puede decir que hay una edad de reciprocidad positiva que sucede a una edad de reciprocidad negativa.

También se puede decir que los espacios de reciprocidad positiva reducen los espacios de reciprocidad negativa hasta que instauran sociedades de reciprocidad positiva en las cuales la reciprocidad negativa funciona paradójicamente, es decir que funciona para aumentar la dinámica de la reciprocidad positiva : por ejemplo en el sistema inca o azteca, la guerra en la frontera se practicaba cuando las comunidades extranjeras no aceptaban someterse al tributo en función de su rango en la jerarquía del poder de redistribución. La venganza entonces era considerada como legítima instancia para restablecer la autoridad de la jerarquía del don y no para instaurar un sistema guerrero de reciprocidad negativa.

El imaginario Mapuche

Ilustración del principio de lo contradictorio, de las dos Palabras y de la determinación del valor por la reciprocidad positiva con su traducción en lo imaginario

Se pueden ilustrar estos temas por lo menos los más abstractos, por ejemplo los conceptos del principio de lo contradictorio y de sus actualizaciones no-contradictorias que hemos llamado Palabra de contradicción y Palabra de complementariedad, por las representaciones mismas de la sociedad mapuche.

« En la cúspide del Panteón se encuentra un personaje que actualmente se designa con el nombre del Dueño de la tierra – Ngenem apun – o dueño de los hombres – Nguenechen – rey principal. Es poseedor de dos pares de atributos opuestos : sexo masculino/sexo femenino, juventud/ancianidad. Lo que da origen a cuatro personajes : el anciano, la anciana, el joven y la muchacha » [2].

Se puede reconocer en el personaje central, Nguenechen, la expresión unitaria que sintetiza todas las fuerzas antagónicas y de complementariedad en un símbolo hermafrodita, también joven/anciano, mientras que estas mismas fuerzas están separadas y opuestas unas de otras, cuando están repartidas entre los otros cuatro personajes que le son agregados, el viejo, la vieja, el joven y la muchacha, con sus estatutos específicos, opuestos y complementarios.

El imaginario, que refleja las características del país mapuche, viene a sobreponer sus imágenes concretas a los símbolos del ser. Hasta los mismos colores participan de esta representación :

« Dos puntos cardinales están relacionados con el Bien : el sur portador de buenos vientos que traen bonanza, suerte y abundancia ; y el oriente donde habita el Pillan que es el lugar más cargado de sentido religioso. De este modo, por lo general, la “ruka” mapuche tiene su entrada hacia el este. Los colores del cielo, azul y blanco, están cargados de valoraciones positivas y se relacionan con los objetos sagrados. El Mundo del Mal, de las fuerzas ocultas y demoníacas, se encuentra bajo la tierra – nagnapu – lugar donde habitan seres y animales monstruosos que se alimentan de carne y sangre humanos. El color asociado a este elemento es el negro. El lugar geográfico que corresponde a ese mundo es el norte de donde proviene el viento portador de mal, tiempo que arruina las cosechas ; el oeste, donde se esconde el sol y moran las almas de los muertos, también es objeto de temor y recelo » [3].

La estructura cuadrática o cuadripartita está representada por dos simetrías : este y oeste, norte, sur. Pero este texto revela también que están polarizadas por un valor positivo y un valor negativo : el Bien y el Mal. Esto podría explicarse por el triunfo de la reciprocidad positiva sobre la reciprocidad negativa.

Efectivamente, los Mapuches desarrollaron la reciprocidad positiva desde antiguo y mucho más después de la llegada de los Españoles, aprovechando las técnicas de producción agropecuaria. Desde esa época también desarrollaron el sistema de matrimonio matrilateral, estructura de parentesco que es la más rica de posibilidades para la reciprocidad positiva.

En el país mapuche, hoy en día, subsiste solamente esta alianza matrimonial ; han adoptado un sistema patrilineal, y por consiguiente, el don depende ahora de la iniciativa de la familia del novio, obligación que no puede ser, por tanto, interpretada como compra de la mujer o para justificar la interpretación occidental del matrimonio como un intercambio.

« Cuando la pareja se ha encontrado, y una vez transcurrido el período de cortejamiento que consistiría en visitas periódicas a la reducción de la novia, efectuadas a iniciativa del futuro marido o con ocasión de fiestas sociales o rituales, el padre del novio, investido de los deseos de su hijo y una vez aprobada la elección, mandará a un emisario – werken – a casa de los padres de la novia con el fin de preparar el compromiso. Aceptado éste por los afines, los parientes y amigos del novio visitan, en un día prefijado, la casa de la esposa, llevando dinero, animales, adornos y platería. Si los dueños de casa se sienten satisfechos por la cantidad y calidad de los obsequios, la pareja contrae matrimonio en una solemne ceremonia que da lugar a una fiesta… ».

Pero en tiempos antiguos, la reciprocidad negativa estaba mucho más desarrollada, como lo recuerda esta tradición del matrimonio por rapto.

« El matrimonio por rapto era una forma tradicional que, hoy, está en desuso. El novio, sus parientes y amigos, robaban la mujer elegida de casa de sus padres y, consumado el matrimonio, se hacían las ofrendas sacramentales. Este hecho a veces era simulacro, pero otras era efectuado sin anunciarlo a los progenitores de la novia y menos con el consentimiento de ésta, lo que daba origen a verdaderas batallas ».

La reciprocidad negativa está hoy reducida a la venganza secreta, al dominio del Mal, al papel de la muerte por parte de mujeres estériles y rechazadas por la comunidad, como si sus valores estuvieran desprestigiados por el triunfo de la reciprocidad positiva. El Mal se representa por animales monstruosos que se alimentan de carne y sangre humana, alusión al sacrificio de los prisioneros y a la dialéctica de la muerte o del rapto, característicos de la reciprocidad negativa del tiempo antiguo.

« El Mapuche considera que la enfermedad o la muerte no tienen causas naturales, sino que provienen de la acción de las fuerzas maléficas sobre una persona. Normalmente se culpa a wekufu o a un kalku de provocarlas… Hay personas que se relacionan con el lugar subterráneo donde moran las fuerzas del Mal. Estas son los kalku o brujas y tienen poder para invocar la ayuda de los wekufu en sus empresas demoníacas. El mapuche manifiesta mucho temor y repulsión ante el poder de estos personajes. Pero en casos extremos acude secretamente a ellos solicitándoles su cooperación ».

Ilustración del triunfo de la reciprocidad positiva sobre la reciprocidad negativa

Para rendir cuenta a la vez de la reciprocidad negativa, de la reciprocidad positiva y de la revolución que induce el desarrollo tecnológico, es decir el triunfo de la reciprocidad positiva sobre la negativa, podríamos referirnos a la revolución de los Jíbaros amazónicos, sociedad de reciprocidad negativa altamente diferenciada y que llegó a actualizar una revolución para la reciprocidad positiva ante nuestros ojos en estos últimos años. Sin embargo, un mito amazónico puede resumir la visión amazónica de esta revolución. Pertenece a la tradición de los Amueshas, sociedad que se ubica entre los Campas de la Amazonia y los Quechuas de los Andes. Este canto traduce lo que puede ser el paso de un ciclo de reciprocidad negativa a un ciclo de reciprocidad positiva, o más simplemente, cuenta una revolución en la sociedad Amuesha.

Según este canto, los antiguos Amueshas eran hermanos enemigos que practicaban la dialéctica de la venganza. Su sistema de valor estaba, pues, determinado por la reciprocidad negativa. Un día, una mujer, cuyo esposo había sido matado y vengado por sus hermanos, fue llevada por el pájaro de los sueños al país de los muertos, donde encontró a su esposo y a sus enemigos embriagándose con una calabaza de sangre de sus heridas que habían hecho fermentar. Al volver a la tierra, esta mujer propuso utilizar la yuca, para hacerla fermentar para obtener una chicha que se pueda ofrecer, y por medio de ella, invitar a los enemigos a la fiesta en lugar de la guerra. De esta manera terminaron las matanzas fratricidas y las sucedieron las invitaciones y las fiestas. El factor de mediación de esta revolución es evidentemente la conquista de la agricultura, aquí : el cultivo de la yuca.

Se puede recordar este mito cuando se nota que en los sacrificios mapuches se encuentra como ofrenda la sangre de un cordero que podría ser una sublimación del sacrificio de los prisioneros y, a la vez, una gran calabaza de chicha de maíz. El conjunto de uno y otro, sangre y chicha, parece como un recuerdo del canto amuesha.

Los dos extremos de la historia estarían reunidos en la Palabra de contradicción y una celebración de tipo religioso. Quizás eso es interpretar demasiado los símbolos mapuches. Sin embargo, el canto amuesha está muy claro por sí mismo y no necesita ninguna explicación particular : ilustra el triunfo de la reciprocidad positiva sobre la reciprocidad negativa por medio del control del hombre de la naturaleza. De aquí el Bien y el Mal o, más bien, la reducción del Bien a la noción de Bien del sistema de reciprocidad positiva : la alianza, la invitación, el don, la fiesta ; mientras que la noción de Mal que subsiste es la noción también del sistema de reciprocidad positiva. Esta corresponde a la noción de Bien de la reciprocidad negativa : la muerte, la venganza, el rapto, el robo.

Ilustración del tema entre los Aymaras

Otra ilustración del principio contradictorio y de sus traducciones por la Palabra de contradicción (y el principio religioso), y la palabra de complementariedad (y el principio dualista y cuadripartito.

Se pueden también ilustrar los temas del principio de lo contradictorio y de las Palabras de complementariedad y de contradicción, refiriéndose a la etnia Aymara Caranga, que está establecida en la frontera actual de Chile y de Bolivia.

Según los datos que nos propone un estudio de Gilles Rivière [4], estas comunidades han sido reducidas por los Españoles en pueblos, alrededor de 1575, pero han utilizado las instituciones coloniales según sus propias metas. El elemento fundamental de la organización social es llamado estancia pero se entiende mejor su significado a partir del símbolo aymara : cada estancia tiene por origen dos ancianos mallku y t’alla, masculino y femenino, símbolos de la primera relación contradictoria. Esta primera relación es reproducida simétricamente por la exogamia de las estancias, lo que genera un sistema de parentesco cuya totalidad es el ayllu. El ayllu, pues, es endogamo en el sentido que realiza una estructura de alianza de parentesco donde las razones de simetría, para las relaciones contradictorias, pueden ser satisfechas.

Sin embargo, las relaciones biológicas imponen a las estructuras de parentesco ciertos límites. Estos límites se deben al hecho que cada familia puede disponer de un número limitado de niños y, por consecuencia, el número de parejas posible en función de leyes de simetría, es muy limitado. En términos económicos, no hay limitaciones para la reciprocidad y los ayllu vienen a ser la unidad de reciprocidad económica que pueden superar los limites de la reciprocidad de parentesco. Aseguran prioritariamente el control de la tierra para los unos y los otros y por eso pueden definirse como unidades territoriales.

Los ayllu se organizan en una primera simetría inmediatamente doblada, lo que da una estructura cuadrática. Esta totalidad es la marka que es, al mismo tiempo, el lugar de la reciprocidad económica generalizada ; es decir de la feria y de la fiesta, y al mismo tiempo, el centro ceremonial y de sus representaciones religiosas.

« El pueblo o marka es el centro administrativo de toda la comunidad y el lugar de residencia secundaria de las familias originarias de las diferentas estancias, quienes disponen allí generalmente de una casa. Las familias residen allí cuando se necesitan dar pasos administrativos, cuando hay ferias, asambleas » [5].

Se puede ver que la estructura social se traduce por la representación cuadripartita pero también por otra que unifica los cuatro polos en un símbolo único, el taypi.

« Sin embargo, la marka es igualmente el centro ceremonial. Aquí se desarrollan las fiestas comunes a los cuatro ayllus ; la marka abriga los lugares sagrados donde cada año los ayllus se reúnen para asegurar colectivamente y por turno los rituales en beneficio de la comunidad ».

¿Qué es este centro que resume la totalidad en un punto único, el « taypi » en aymara, y que tiene una importancia organizacional del mismo grado que la representación dualista ?

« En la estructura simbólica, el taypi es un punto, pero llega a ser un lugar (el altar de la iglesia, una mesa, etc.) o una persona (el cacique, el pasante) ».

El altar o la mesa comunitaria es el centro religioso donde oficia el sacerdote tradicional o cacique, es decir un jefe que es diferente de cada uno de los representantes de cada ayllu pero que les equivale en la unidad.

Cada ayllu está representado por dos autoridades llamadas, hoy en día, alcalde y jilacata (“masculino” y “femenino”), lo que dentro de un parlamento suman ocho autoridades. En la marka se tiene que agregar una autoridad más, la de la unidad, la de la Palabra de contradicción. Son, pues, nueve. Finalmente, de la reunión o de la dialéctica del cacique y de las ocho autoridades, es que resultará la expresión comunitaria entera. Es lo que se puede deducirse de esta descripción de G. Rivière.

« Algunos grandes rituales comunitarios están organizados o presididos por las ocho autoridades tradicionales, cuatro alcaldes, cuatro jilacatas. Cada ayllu está dirigido por un alcalde que ejerce sus funciones desde enero hasta junio, y un jilacata desde junio hasta diciembre. Aunque las dos autoridades juegan el mismo papel, el primero está considerado como superior, en el orden de las precedencias. Esta jerarquía implícita aparece en la manera cómo se disponen en un banco ligeramente curvo del cual el apex es también el centro o taypi que está ocupado por el cacique jefe de las ocho autoridades, igualmente nombrado para un año. Dos alcaldes están sentados a la derecha del cacique, y los otros dos inmediatamente a su izquierda. Dos jilacatas están sentados a la derecha de los alcaldes de derecha y los otros dos a la izquierda de los alcaldes de izquierda » [6].

Parece que se tendría que decir que estos rituales comunitarios están presididos por las ocho autoridades, quienes traducen la Palabra de complementariedad junto con el cacique quien traduce la Palabra de contradicción. Quizás éste tiene la prioridad sobre los otros, lo que implicaría que el principio religioso tiene más importancia que el principio dualista en la organización social Caranga.

Esta dualidad de poder entre las dos Palabras está subrayada todavía por la descripción del cambio de poder de un año a otro.

« En el comienzo de mes, cada una de las nuevas autoridades tiene que recoger su propio ayllu ; reconocer los mojones que lo limitan e ir a visitar las estancias que lo componen. Esta vuelta les permite afirmar su poder y control, aunque hoy sea más simbólico que real, sobre la población por la cual van a ser durante todo un año y por turno, los jefes, o más exactamente, los awatiri… De regreso, con sus esposas y el cacique, las ocho autoridades suben al cerro Pumiri y se reúnen alrededor de una mesa llamada Pusisuyu, microcosmos y lugar de origen que significa los cuatro ayllus, pero también en aymara antiguo, universo » [7].

Se encuentra aquí una palabra, « pusisuyu », que tiene probablemente un origen muy antiguo. Significa ya sea la unidad de la contradicción (el universo), ya sea la paridad y complementariedad ; es decir que emplea las dos funciones que pueden traducir el ser contradictorio. Y eso ante una mesa que es sobre todo el símbolo el más universal de la comunidad, el símbolo de la repartición de los víveres, de la reciprocidad más antigua desde la exogamia, donde las palabras pueden ser todavía palabras silenciosas, nada más que dones compartidos.

Parece entonces que la primera vuelta, la de las ocho autoridades, cada una en su lugar, es la expresión de la Palabra de complementariedad ; la segunda vuelta, la subida al cerro Pumiri, parece la expresión de la Palabra de contradicción, por ser la del cacique, al cual se adjuntan las ocho autoridades (y no al revés) porque aquí domina el principio de unidad :

« En el curso de la fiesta, fiesta con carga afectiva, que se prolonga todo el día, los compañeros proclaman varias veces : Viva Aransaya ! los cuatro ayllus de Sabaya ! Y de forma más significativa : “Taque ayllu munasinani”, “Puspach ayllu munasinani”, lo que puede traducirse : “Los cuatro ayllus, amémonos, respetémonos, hagamos la paz”. “Puspach” puede ser decompuesto en pusi, cuatro , y pacha, sufijo que en aymará indica la totalidad (subrayado por el autor) y que, junto con otros términos, expresa y confunde el espacio y el tiempo » [8].

No se puede decir mejor. En « pusi » está la Palabra de complementariedad. En « pacha », el espacio humano, actualizado según nuestra tesis por una primera simetría, y el tiempo por otra, según una estructura cuadrática, están aquí confundidos en la totalidad ; en la unidad por la Palabra de contradicción. Y las dos Palabras están asociadas para expresar la totalidad del ser de la comunidad misma.

¡Toda la teoría propuesta aquí se resume en el simbolismo de una sola doble Palabra !

Aquí también parece que el éxito de la reciprocidad positiva sobre la reciprocidad negativa ha introducido una jerarquía de valores que se representan en el imaginario, y las prioridades simbólicas están vinculadas con algunas representaciones del espacio y del tiempo en función de los criterios naturales más o menos favorables al hombre y que, por tanto, pueden ser emparentados con las condiciones de la reciprocidad positiva.

« La orientación al este perpetúa ciertamente una lógica indígena. Es en la dirección de este punto cardinal, hacia donde están dirigidos los monumentos y necrópolis (chullpa) de los Aymaras antiguos, numerosos en el país, y las casas de hoy (en las estancias por lo menos). Es en esta dirección, hacia el este, donde se hacen los rituales a las divinidades tradicionales y, de manera general, los de fertilidad y abundancia. El este fundamenta, a la vez, el espacio simbólico y el espacio cosmológico » [9].

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Pour citer ce texte :

Dominique TEMPLE, "Estructura comunitaria y reciprocidad", Estructura comunitaria y reciprocidad, 1986, http://dominique.temple.free.fr/reciprocite.php, (consulté le 24 novembre 2017).

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Notes

[1] Las Palabras de contradicción y de complementariedad serán llamadas Palabra de unión  (lire la définition) y Palabra de oposición  (lire la définition) en los estudios ulteriores.

[2] ALDUNATE DEL SOLAR, Carlos. Cultura Mapuche, Vol. 1 de Serie El Patrimonio cultural chileno, Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, Santiago, Chile, 1978.

[3] Ibíd.

[4] RIVIÈRE, Gilles. “Quadripartition et Idéologie dans les communautés Aymaras de Carangas” (Bolivie), Bulletin de l’Institut Français des Études Andines, XII, N° 3-4, Lima, 1983, pp. 41-62.

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Ibíd.

[8] Ibíd.

[9] Ibíd.