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INAUCO, n° 52-53-54, Madrid, 2008.

Parte I

La Constitución boliviana y sus desafíos

2. La reciprocidad ternaria generalizada como mercado de reciprocidad y como reciprocidad ternaria centralizada

Dominique Temple | 2008

La reciprocidad ternaria generalizada como mercado de reciprocidad

Recientemente, el análisis del Mercado recibió dos contribuciones : una de J.-P. Guingane y otra de Simón Yampara, que añaden a las observaciones de Adán Smith valiosas correcciones. Adán Smith observaba una relación de fuerza, estabilizada por el intercambio entre intereses privados (comentaba, en efecto, su relación con su carnicero). Consideraba esta relación de fuerza como el fundamento del Mercado y propuso la idea que el Mercado obedecía a la Ley de la oferta y la demanda. Pero generalizó, luego, esta Ley del Mercado capitalista, naciente en Inglaterra, para hacer de ella la Ley de todos los mercados del mundo.

Según Guingane, que observa el mercado africano, la relación fundamental se presenta como un compartir (según el mito : entre aquella que llevó el dolo y aquel que llevó el milo para saciar, la una, la sed del otro y el otro el hambre de la una, en una asamblea que trataba de la justicia). Compartir (milo y dolo) instaura la primera equivalencia de mercado, a partir de la necesidad del otro, en condiciones sociales comunes. Se puede decir que la equivalencia está determinada por el compartir en función de las necesidades socialmente reconocidas y no por el intercambio en función a intereses particulares.

Estas observaciones, que sustituyen el intercambio por el compartir y la ley de la oferta y la demanda, por la ley de demanda y de la oferta, implican el hecho de que ya no es el más fuerte el que impone su precio, sino el más débil. J.-P. Guingane vuelve a encontrar aquí la teoría de la necesidad, creía, de Aristóteles  [1].

Según S. Yampara, que observa el mercado andino de El Alto (uno de los más grandes mercados llamados “informales” del mundo), el Mercado hace intervenir tres elementos, además de la equivalencia de reciprocidad : la demanda de un “sacrificio” suplementario (la yapa), la contra-demanda de un “contra-sacrificio” y, entre estas dos obligaciones frente a frente que crean el sentimiento de amistad entre contrapartes, la “celebración”. La equivalencia (maíz-chuño, por ejemplo) es distinta según que la cosecha del uno sea más o menos abundante que la del otro, y la demanda de un “sacrificio” y la contra-demanda permitan ajustar la equivalencia en base a la equidad y no sólo a la justicia. Las equivalencias de reciprocidad se ajustan a las circunstancias, no en función de la oferta y de la demanda, según el interés del más fuerte, sino de acuerdo a la demanda del más débil, es decir, que al sentimiento de la justicia se suma aquel de la equidad que resulta entonces de la articulación de la amistad y la justicia [2].

En ambos casos, los autores revelan estructuras de reciprocidad que difieren de la lectura de A. Smith del mercado de libre cambio y su imputación a todos los mercados. Estos autores describen relaciones de reciprocidad que parecen ser de tipo binario y no ternario como hemos referido. Eso se debe, tal vez, al hecho que los protagonistas de la reciprocidad ternaria no tienen una imagen para representarse el valor de la responsabilidad producida en la relación ternaria, y al hecho que tienen que remitirse a la representación del valor producido en las relaciones binarias. Pueden, en efecto, segmentar la relación ternaria bilateral generalizada en relaciones binarias. Es, al final, una manera de prestarse el rostro del valor producido por la reciprocidad binaria. O también se dan la alegría de añadir a la reciprocidad ternaria invisible, una reciprocidad binaria, y a la justicia, la amistad ¡para inventar la equidad ! La reciprocidad ternaria bilateral puede ser interpretada como una relación, a la vez, ternaria y binaria, por lo cual puede ser considerada como una estructura fundamental.

Simón Yampara observa que las relaciones de reciprocidad en cuestión forman redes que se adaptan a las redes de la reciprocidad de parentesco. Las redes de parentesco anticipan entonces las relaciones de mercado.

Añadiremos a las observaciones de estos autores, aquellas de Bartomeu Melià sobre los mercados guaraníes. Confrontados a los occidentales, los Guaraníes interpretan la oferta y la demanda, que practican con ellos los colonizadores, en términos de reciprocidad de venganza. Melià muestra, por tanto, que la noción de mercado de reciprocidad no se limita a la interpretación más común : como reciprocidad generalizada positiva, sino que hace intervenir también la reciprocidad negativa, ante la evidencia de que el extranjero ha demostrado ser un predador.

Aquí también, el rostro del valor producido por la reciprocidad binaria (positiva o negativa) suple la ausencia de rostro del valor creado por la reciprocidad ternaria. Esta ausencia puede ser llamada – para parafrasear a Adán Smith – el rostro invisible de la responsabilidad.

Yampara y Guingane muestran, finalmente, que el Mercado, hoy, es el lugar donde se entrecruzan varios tipos de relaciones de reciprocidad, así como relaciones de trueque, de intercambio y de provecho.

La Empresa de reciprocidad

La individuación obliga a toda persona, que quiera producir para acceder libremente al Mercado, a innovar para poder aportar una mercadería complementaria a aquella llevada por otro. Aparece, por lo tanto, una relación de necesidad entre Mercado y Empresa. La Empresa tiene por función ofrecer un servicio, cuya iniciativa corresponde a cada uno por su inserción en la reciprocidad ternaria (en una economía de mercado … de reciprocidad). Se debería llamar a esta empresa libre : empresa responsable. La empresa libre, nacida del mercado de reciprocidad, es la empresa responsable.

A partir de las relaciones de reciprocidad que forman un sistema, como las relaciones de reciprocidad ternaria generalizada y centralizada asociadas entre sí en un contexto familiar o aldeano (por ejemplo el sistema de reciprocidad andino (ayllu) estudiado por Jacqueline Michaux), aparecen empresas familiares o comunitarias ordenadas a la producción de un valor ético específico : para las empresas comunitarias de tipo ayllu, la chuyma (la excelencia), evidenciada por la “celebración” (taqi chuyma).

La Redistribución como reciprocidad ternaria centralizada

La reciprocidad ternaria, que estructura el mercado de reciprocidad, no se opone sólo al librecambio, sino que entra también en competencia con otras formas de economía como aquella que es dinamizada por la estructura ternaria centralizada, llamada también Redistribución. J.-P. Guingane explica que, según el ritual del mercado de Ouagadougou, el Mercado habría aparecido como sustituto o alternativa a la Redistribución.

La Redistribución es una relación ternaria centralizada : todos los protagonistas eligiendo o padeciendo de un solo intermediario. Los bienes convergen así hacia el centro de la comunidad. El centro asegura, luego, su reparto. Sólo el centro goza de la situación contradictoria que hace de él la sede de los sentimientos de responsabilidad y de justicia ; los demás miembros de la sociedad actualizan otros sentimientos, como la obediencia y la solidaridad.

Pero he aquí que la diferenciación de estatus conduce a una “jerarquización” de las competencias (las sociedades de castas). La sujeción a la Ley es reforzada en desmedro del sentimiento de libertad individual ; sujeción que conduce a la denuncia de la iniciativa individual, al castigo ejemplar, a la reeducación o a la reinserción mediante la integración a la comunidad. En pocas palabras, el estatus se impone al individuo, lo domina, aunque la “obediencia” sea libremente aceptada al punto que la esclavitud es llamada “vasallaje voluntario”. Si tiene el estatus de criminal, será un criminal. Puede, incluso, llegar a suceder que si una persona es considerada “pobre” ¡termine creyéndose pobre y asumiendo el estatus de la pobreza ! La reciprocidad ternaria centralizada no genera el sentimiento de responsabilidad, salvo para el centro.

Los seres humanos parecen preferir, hoy, la estructura ternaria generalizada a la estructura ternaria centralizada, que llamaremos, en adelante, Mercado, siendo claro que no entendemos por tal al “mercado” confiscado por la ideología capitalista (la privatización), sino, al contrario, entendemos el Mercado como algo universal, es decir, liberado de toda privatización.

Superior


Notas

[1] GUINGANE, Jean-Pierre. “Le Marché comme espace de communication. Place et fonction socioculturelle du Marché Africain”, Conférence Afrique.Cauris, Montpellier, 7 mai 2001.

[2] Cf. Simón YAMPARA & Dominique TEMPLE, Matrices de civilización. Sobre la teoría económica de los pueblos andinos , Bolivia, Altu Pata/El Alto, 2008.