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janvier 2009

1. Bosquejo de la Teoría de Lupasco

Dominique TEMPLE

Los orígenes de la noción de « contradictorio » : desde los griegos hasta las ciencias modernas

Los principios de la lógica de identidad excluyen, por definición, que dos estados contradictorios entre ellos puedan coexistir al mismo tiempo y bajo la misma relación. Sin embargo, desde sus comienzos, la filosofía griega, al mismo tiempo que teorizaba esta lógica, reconocía lo contradictorio en sí bajo el nombre de potencia (Platón), y de materia (Aristóteles).

La lógica modal, hoy las lógicas polivalentes o estadísticas... introducen un gran número de valores para dar cuenta de estados intermedios entre polaridades contrarias, por ejemplo, lo probable, lo aleatorio, lo incierto, etc. Como quiera que sea, lo contradictorio mismo está siempre situado fuera del marco de esas lógicas, ya que si cada uno de los valores describe un estado más o menos contradictorio, esa descripción es en sí misma no-contradictoria, como la fotografía de un cuerpo en movimiento es inmóvil.

La función simbólica puede entonces expresar de forma no-contradictoria sensaciones, sentimientos o valores, tales como duda, libertad, etc. que son experiencias subjetivas del pensamiento y de las que algunas pueden ser llamadas contradictorias. Con mayor razón, ella puede representar realidades no-contradictorias de la naturaleza y que la experiencia viene a verificar como tales. Se está muy tentado a concluir que la función simbólica no hace sino conformarse a una no-contradicción dada por la naturaleza, y que la realidad última de ésta debe estar constituida por fenómenos no-contradictorios : así, la luz fue imaginada sucesivamente como un fenómeno continuo o discontinuo, pero nunca los dos a la vez. Y bien, el postulado de que ella debía ser necesariamente no contradictoria, sea discontinua o continua, se encontró puesta en duda. Max Planck debía mostrar, estudiando la irradiación de los cuerpos negros, que no puede darse cuenta de las propiedades de la estructura fina de la energía sin introducir en el seno de ésta una contradicción irreducible. La energía luminosa está en un estado indeciso entre lo continuo y lo discontinuo, estado que hay que llamar de una nueva manera. Es la interacción de ese estado, en sí mismo contradictorio, con el instrumento de observación el que produce un fenómeno no contradictorio, y según el aparato de medición requerido, un fenómeno continuo o discontinuo. Esta tesis fue generalizada por Louis de Broglie a toda estructura elemental del universo. Todo fenómeno físico cuántico es entonces un dinamismo que tiende hacia uno u otro de los polos de una estructura contradictoria según el instrumento de medición utilizado para aprehenderlo.

Para representarse lo contradictorio mismo, Niels Bohr propone realizar sucesivamente las experiencias que lo transforman en discontinuo y continuo, e interpretar esas medidas como complementarias. El quantum contradictorio es traducido así como por observaciones no-contradictorias (un acontecimiento continuo o discontinuo). Es posible guardar el valor de verdad de la lógica clásica para significar la no-contradicción que da cuenta de la experiencia, y guardar la noción de falso para lo contradictorio mismo, con la condición de establecer entre el uno y el otro grados de verdad.

Cada uno de esos grados de verdad será en sí mismo un valor no-contradictorio que satisfará nuestra lógica usual. Los grados de verdad son comparables a los valores modales o a los valores de las lógicas polivalentes para representar de forma no-contradictoria lo que es más o menos contradictorio. Heisenberg nota que lo cuántico mismo, por tanto lo contradictorio, puede ser definido como la coexistencia de las potencialidades de esos valores. La “coexistencia de potencialidades antagónicas” de Heisenberg es una fórmula que nos permite acercarnos bastante a la Lógica de lo contradictorio de Stéphane Lupasco.

Una lógica dinámica

Cada acontecimiento es la manifestación de actualizaciones-potentialisations de sus 2 polos contradictorios.

Un itinerario intuitivo nos permitirá prolongar la perspectiva de Heisenberg con la de Lupasco [1] : si se multiplican al infinito los valores intermedios de esos dos contrarios, o aún los grados de verdad, se puede reemplazar esta infinidad por un vector que significa el pasaje de un contrario al otro. La manifestación progresiva de un contrario será llamada actualización.

Pero también se puede encarar este acontecimiento como la dinámica del otro contrario, es decir, como una desactualización de éste. Lupasco propone considerar que la desactualización sea definida de forma positiva y la llama potencialización.

El postulado que funda la lógica de lo contradictorio (el principio de antagonismo) enuncia que toda actualización va unida a una potencialización antagónica. Cada estado intermedio será constituido entonces por una dinámica que se actualiza unida a su dinámica antagonista potencializándose. Los valores pueden llevarse así a diferentes momentos de esta actualización-potencialización y parece esta vez que cada uno está constituido por un grado de antagonismo entre dos opuestos no-contradictorios (actualización y potencialización).

Cada grado será definido por tres parámetros : por la actualización y la potencialización de cada uno de sus contrarios, y por su quantum de antagonismo, mientras que en la lógica clásica, no puede ser definido sino por su grado de verdad, es decir, de no-contradicción.

El quantum de antagonismo es lo contradictorio excluido de las lógicas tradicionales que de este modo se reintroduce en el corazón de toda expresión lógica.

La actualización absoluta de la no-contradicción está excluida, en esta lógica de lo contradictorio, ya que la actualización absoluta de una dinámica prohibiría toda conjunción antagónica. Ese postulado está alentado por las relaciones de indeterminación de Heisenberg que muestran cómo toda actualización tiende asintóticamente hacia la no-contradicción absoluta, aunque sin alcanzarla jamás.

Es importante notar que el quantum de antagonismo, lo contradictorio mismo que Lupasco llama el Tercero incluido, puede acrecentarse en detrimento de la actualización potencialización de los polos contrarios. Esta lógica dialéctica reconoce tres polos : dos polos definidos por cada uno de sus contrarios y un polo que resulta de su relativización recíproca.

El principio de antagonismo se aplica en fin a la contradicción que encubre y la no-contradicción que igualmente encubre como a dos contrarios : si la contradicción se actualiza, ella potencializa la no-contradicción (las potencialidades coexistentes de Heisenberg). Si la no-contradicción se actualiza, ella potencializa la contradicción. Así como la lógica de identidad lograba hablar de lo contradictorio de forma no contradictoria, a su vez la lógica de Lupasco logra hablar de la no-contradicción de forma contradictoria.

Lupasco representa la matriz original de esta lógica así :

Figura 1
Figura 1

Que se lee así :

e se actualiza potencializando no-e ;

e ni se actualiza ni se potencializa, y no-e igual, para engendrar un estado contradictorio (T) ;

no-e se actualiza, e se potencializa.

Una lógica de la energía y una lógica formal

Es posible dar a esta lógica un contenido intuitivo : se dirá, por ejemplo, que la actualización de lo homogéneo va unida a la potencialización de lo heterogéneo… etc. Estas nociones interesan a realidades físicas y biológicas. Así, las nociones de campo, de inercia, de onda entran en el dominio de la homogeneización del universo ; las de la materia y antimateria, de corpúsculo, de átomo, de vida entran en el dominio de la heterogeneización.

El razonamiento siguiente permite entonces acceder a una lógica formal : en virtud del principio de antagonismo, la actualización absoluta de un acontecimiento es imposible : el principio de identidad que se expresaría : (e implica e) y el principio inverso de alteridad absoluta (e excluye e) están de hecho enlazados por el principio de antagonismo. Si el uno se actualiza, el otro se potencializa :

Figura 2
Figura 2

Que se lee así :

– (e implica e) A es conjunto a (e excluye e) P

– (e excluye e) A es conjunto a (e implica e) P

(e implica e) y (e excluye e) pudiendo ser no importa qué pareja de contrarios ; es posible no tener en cuenta sino las relaciones que los caracterizan.

El principio de antagonismo trata entonces de estas relaciones lógicas : se obtiene la Tabla de las Deducciones siguiente [2] :

Figura 3
Figura 3

Las observaciones de la física moderna parecen inscribirse fácilmente en el campo de la lógica de Lupasco, ya que todo fenómeno resultante de la interacción entre el instrumento de medición y la cosa observada puede ser interpretado como una actualización. El cociente de antagonismo sin duda no es observable, pero las relaciones de indeterminación de Heisenberg describen la imposibilidad de ignorarlo precisando los límites de las actualizaciones-potencializaciones antagónicas, es decir, los límites de cada fenómeno en el sentido de la no-contradicción.

La física reveló pues contrariamente a lo que preveía que la naturaleza puede interpretarse a partir de una relación entre tres polos, de los que uno es aquello que es en sí contradictorio. Y uno está llevado a preguntarse si no es a este nivel de lo contradictorio que puede instaurarse una relación directa entre lo real y la conciencia.

Una nueva teoría del conocimiento

¿Puede la lógica de Lupasco resolver el enigma de la relación entre la conciencia y lo real, entre lo conocido y el cognocente ?

Lupasco responde con un postulado de una fecundidad inaudita. Llama a la potenciacialización conciencia elemental, dejando a la actualización todos los atributos de lo que llamamos lo real. ¿De qué puede servir duplicar lo real con conciencias elementales, o viceversa ? Y si el pensamiento da cuenta de un mundo de una forma u otra, ¿por qué imaginar que ello sea a partir de conciencias elementales inversas de lo real ?

Lupasco entiende por conciencia elemental una conciencia que no tiene conciencia de sí misma. Es ahora que hay que referirse a los contrarios como polos de una relación contradictoria y a lo que es contradictorio en sí (excluido de todas las lógicas clásicas y modernas) reinsertado por Lupasco bajo el nombre de Tercero incluido.

El Tercero incluido es en suma la resultante de la aniquilación recíproca de dos contrarios. No es, por ello, ninguna realidad observable. Los físicos lo llaman vacío cuántico o la energía vacía o aún el azar puro. Este vacío puede entonces tomarse desde el punto de vista de la definición propuesta por Lupasco de la potencialización.

Cuando lo contradictorio se desarrolla en detrimento de las actualizaciones-potencializaciones antagónicas, el carácter elemental de cada una de las conciencias elementales se aniquila mientras que la resultante de esta aniquilación recíproca es una conciencia contradictoria en sí misma solamente ocupada en apreciarse a sí misma, ser una conciencia de sí misma. Pero bastaría que la simetría de los contrarios que se aniquilan no sea perfecta para que quede en el horizonte de esta conciencia de conciencia pura una parte de conciencia elemental. La conciencia de conciencia pura que no puede ser sino una conciencia de sí misma, por tanto un sujeto puro, deviene conciencia de esta conciencia elemental, lo que se llama una conciencia objetiva. Habría que decir más exactamente una conciencia objetivante.

Lo que hemos llamado azar puro, y que se presenta desde ahora como una conciencia contradictoria en sí misma, es un acontecimiento del que no se podría tener ninguna idea si no se revelara de manera específica, ya que no es una conciencia objetivante, ya que no es conciencia de algo. De esta experiencia subjetiva, de esta revelación específica de la conciencia de sí, no tendríamos idea si no fuéramos la sede. Y bien, somos la sede...

La Lógica de lo contradictorio de Lupasco no es pues una lógica de la energía verificable por la experiencia, no es sólo una lógica formal, ella es también una lógica de la conciencia y que propone una teoría de las relaciones de lo real y la conciencia, es decir, una teoría de la conciencia de sí y del conocimiento.

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Notes

[1] LUPASCO, Stéphane. Le principe d’antagonisme et la logique de l’énergie, Paris, éd. Hermann, 1951. Réed. Monaco, éd. du Rocher, Coll. L’Esprit et la matière, (préface de Basarab Nicolescu), 1987.

[2] LUPASCO, Stéphane. Le principe d’antagonisme et la logique de l’énergie, op. cit., (1951), 1987, p. 51.


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